Es increíble como nos transformamos en
animales de costumbres.
Y repetimos lo mismo que escuchamos y muchas veces sin siquiera preguntarnos
¿Qué es lo que quiero decir o qué es lo que significa?
Una simple palabra que se nos pega “como
estampilla” o una pequeña frase que nos hace no estar fuera del común.
Siempre y en todo tiempo hemos usado el lenguaje, ese el contagioso, para no
ser menos que todo lo social que nos rodeaba y para no decir que no sabemos de
que se trata.
Podríamos renombrar, recordar, un sinfín de palabras y de frases cortas que
fueron “boom” en su momento.
Así que tomamos está frasecita que tanto
replica por las calles, por nuestros conocidos, en nuestras familias y en la
mayoría de los ámbitos como queriendo dar una respuesta a algo.
ES LO QUE HAY.
¿Qué es lo que hay? ¿Qué es lo que no
queremos saber o contestar o que queremos desligar ante cualquier asunto
importante en alguien, tirar la pelota hacia otro lugar, que no nos animamos a
contestarnos?
En parte siempre es más fácil dejar o
descargar en alguien lo que creemos que nos sobrepasa.
En esto de ES LO
QUE HAY, es dónde no nos hacemos cargo en quienes
dirigen la vida política.
Porque en ES LO QUE
HAY damos respuesta a la política que atraviesa
nuestras vidas.
Vuelvo a decir cuando vamos a pagar una
cuenta, cuando vamos a pagar un servicio o cuando nos dirigimos a una oficina pública
está contestación es furor en el mundo de hoy, este el nuestro el que nos circunda ES
LO QUE HAY.
Podríamos seguir filosofando y escribir
y escribir en algún momento encontraríamos un final.
Pero la pregunta que hoy nos hacemos es
la siguiente ¿ES LO QUE HAY?
¿O es lo qué nosotros justificamos por “el
otro” y en parte somos una especie de cómplices acerca de lo que hemos hecho?
¿ES LO QUE HAY?
¿Querrá decir qué es lo que elegimos
como política Democrática de nuestro Estado y por eso debemos conformarnos?
ES LO QUE HAY ¿y
solamente eso es lo que nos conformara?....